Pubalgia: ¿Qué es? Síntomas y tratamiento

Al realizar ejercicios o entrenamientos diarios, es muy importante tener en cuenta todos los detalles necesarios para realizar los movimientos de la forma adecuada, y brindarle a tu cuerpo el descanso necesario. De lo contrario, se pueden desarrollar problemáticas tales como la pubalgia, sobre la cual te hablaremos a continuación. 

¿Qué es la pubalgia?   

La pubalgia es una lesión dolorosa que se produce en la zona del pubis, específicamente en el punto de inserción de los músculos de esta zona. También es conocida como ‘’la hernia del deportista’’ y es muy común en deportistas que realizan ejercicio de forma diaria, y en algunas ocasiones, más de una vez al día. 

pubalgia

Por ello, se presenta con relativa frecuencia en futbolistas, aunque en la actualidad, también se presenta en deportistas de entrenamientos de alta intensidad, tales como el CrossFit. Además, la pubalgia puede clasificarse en los siguientes tipos: 

Pubalgia alta

Se denomina de esta forma porque la lesión se extiende también a algunos músculos superiores cercanos a la zona de inserción como, por ejemplo, los abdominales.

Pubalgia media

En este caso, la lesión se produce específicamente en los abductores, pues la ubicación de la misma está en la zona media del pubis.

Pubalgia mixta

Probablemente, se trate de la lesión más dolorosa de todas. Se da cuando el dolor provocado por la tendinitis se da en ambas zonas, es decir, involucra los abdominales pero también los abductores. 

¿Cuáles son las causas de la pubalgia? 

Si bien es cierto que la razón general por la cual se desarrolla la pubalgia es el movimiento repetitivo y excesivo en la zona, las causas específicas son muy variadas y, en todos los casos, involucran el desgaste de esta zona. Algunas de las causas más comunes son las siguientes:

Exceso de uso de esta zona del cuerpo 

El exceso de uso de esta zona del cuerpo provoca un desgaste que termina desembocando en pubalgia. Este exceso se da cuando se realizan movimientos repetitivos de forma muy constante como, por ejemplo, en el caso de los deportistas, que entrenan prácticamente todos los días y sin descanso. 

Lesiones previas o áreas de debilidad 

Hay personas que tienen una mayor facilidad para desarrollar lesiones como la pubalgia pues, llevan tiempo con lesiones previas. Este es el caso de quienes hayan vivido un accidente que ocasionó daños en la zona del pubis y los puntos de inserción de los músculos. 

También son más propensos a desarrollar pubalgia aquellas personas que tengan debilidad natural en esta zona. En algunas ocasiones, esta realidad se debe a sencillos problemas de anatomía, que hacen que estas personas deban tener mayor cuidado al realizar cualquier tipo de ejercicio. 

Embarazo 

Cuando una mujer se encuentra embarazada, desarrollar pubalgia es una posibilidad mucho más real de lo que pareciese. Y es que durante el periodo de gestación, se origina algo conocido como hiperlaxitud de los ligamentos, que hace que sean mucho más flexibles y, por ende, más propensos a desarrollar lesiones como estas. 

No realizar calentamientos previos 

Una de las razones más usuales por las que los deportistas desarrollan la hernia del deportista es porque no realizan el calentamiento previo adecuado. Muchas veces, incluso, por el tiempo de práctica que poseen, toman la decisión de empezar a entrenar sin haber calentado antes. 

Esto ocasiona que el cuerpo no se encuentre preparado para afrontar la tensión y el desgaste muscular que está a punto de realizarse. Por ello, es imprescindible realizar calentamiento antes de iniciar cualquier práctica deportiva. 

Síntomas de la pubalgia

El principal síntoma de la pubalgia es el dolor intenso en la zona inguinal del cuerpo, aunque también se puede dar en la parte baja del abdomen. Se trata de un dolor severo que no calma con el tiempo y, usualmente, tampoco con el uso de analgésicos. 

El inicio de estos síntomas se da luego de haber finalizado un entrenamiento y empieza a convertirse en un dolor cada vez más intenso. Llega un punto en el que el dolor es muy intenso, inclusive estando en reposo. 

¿Cómo se diagnostica? 

Debes saber que, al empezar a sentir los primeros síntomas de dolor que generan sospecha de pubalgia, es imprescindible acudir con urgencia al médico de confianza. Él mismo, realizará algunas preguntas de rutina y es probable que te ordene algunos exámenes de imágenes. 

Por medio de estos exámenes (como la ecografía o resonancia magnética) el médico podrá visualizar el proceso inflamatorio y corroborar que, en efecto, se trata de la inflamación de esta zona de los músculos de esta zona. 

¿La pubalgia tiene cura? 

La buena noticia es que la pubalgia tiene cura, y los beneficios del tratamiento prescrito están sujetos al diagnóstico de la misma. Esto significa que, mientras se le diagnostique con tiempo, mayores posibilidades tendrás de recuperarte por completo. De forma más específica, el tratamiento de la pubalgia comprende los siguientes factores: 

Tratamiento médico 

Lo más común es que el médico te recete analgésicos y antiinflamatorios, para poder lidiar con la inflamación de la zona y el dolor que produce realizar movimientos. Este tipo de fármacos son imprescindibles para que puedas descansar de la forma adecuada. 

Además, el tratamiento médico va acompañado de reposo que, por lo general, se prescribe como mínimo durante 8 semanas. A lo largo de este tiempo, debes evitar realizar actividad física y, en algunas ocasiones, el médico recomienda el uso de muletas, para así darle un mayor descanso a la zona. 

Fisioterapia 

Muchos médicos toman la iniciativa de acompañar el tratamiento médico tradicional con algunas sesiones de fisioterapia, que te permitirán corregir el problema de raíz y mejorar aquellos ejercicios que ocasionaron, en un inicio, el desarrollo de la pubalgia. 

¿Esta patología se puede prevenir? 

Lo cierto es que no hay que esperar a llegar hasta el extremo de desarrollar una lesión en esta zona para saber que la pubalgia se puede prevenir. Para ello, lo primero que debes saber es que siempre es necesario realizar un buen calentamiento que prepare todo tu cuerpo. 

Además, es recomendable dosificar las cargas de trabajo, y no realizar en una sola rutina de entrenamiento ejercicios de mucha intensidad, así como también incluir ejercicios isométricos en tus entrenamientos. 

Mi nombre es Mikel Ortandia y soy Licenciado en fisioterapia y entrenador fitness por la University of Oxford y la Johns Hopkins Medicine -Conóceme más -Referencias -Referencias -Referencias

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